lunes, 11 de julio de 2011

MUJERES MAYORES HERMOSAS

Aunque la belleza sea «una maldición» para Isabella Rosellini, que fue durante casi dos décadas imagen de la compañía de cosmética Lancôme, la industria del lujo ha redescubierto el poder seductor de actrices y cantantes de éxito maduras y atractivas. Convencidas de que la madurez es compatible con la belleza, las empresas de moda se han lanzado a la busca de rostros tamizados por el paso del tiempo, pero sin arrugas, para cautivar a su clientela. Versace, Christian Dior, Louis Vuitton, Jean Paul Gaultier, Stella McCartney… Los grandes diseñadores creen que hay vida más allá de los espectaculares y juveniles cuerpos que desfilan por las pasarelas y la consideran su mejor vehículo de promoción.
Donatella Versace, que utilizó en campañas pasadas a Madonna, de 47 años, como icono de su empresa, mantiene la confianza en artistas influyentes. El prestigioso fotógrafo Mario Testino metió el pasado verano en su estudio a Demi Moore para confeccionar los catálogos de la temporada de invierno de la firma italiana. A sus 42 años, la ex esposa de Bruce Willis planta cara a las ‘top-models’ de rostros aniñados y se embolsa jugosos cheques, mientras acapara portadas a velocidad de vértigo en las revistas más glamurosas. Versace ha pagado a la protagonista de ‘Ghost’ diez millones de dólares, pero Donatella dice haberlo hecho con mucho gusto. Sin experiencia en las pasarelas, la estilista conocía a la actriz desde hace mucho tiempo, aunque no fue su amistad lo que la llevó a contratarla. «Nunca estuvo tan bella como ahora», asegura. Moore les ofrece una imagen «atractiva» porque parece «muy natural y nada forzada: siempre irradia personalidad». Como la moda sigue un ritmo frenético que se cansa muy pronto de ver las mismas caras y devora a chicas que no llegan a cumplir los veinte años sobre las pasarelas, Versace, fiel a su estilo sexy y atrevido, ya ha puesto en el punto de mira para sus próximas campañas publicitarias a otra actriz madura: Halle Berry, la protagonista de ‘Catwoman’ y ganadora del Oscar por ‘Monster’s Ball’.
A Bernard Arnault, dueño de un imperio que incluye Louis Vuitton, tampoco le tembló el pulso a la hora de elegir a su nueva embajadora. Ni a Tag Heuer ni a Lancôme. Porque Uma Thurman se ha convertido en una adicta a la publicidad entre rodaje y rodaje. El ojito derecho de Quentin Tarantino, que ya no es precisamente una niña -está a punto de cumplir 36 años-, lo mismo sirve para anunciar relojes, perfumes como ‘Miracle’ o las prendas de Marc Jacobs. «Es increíblemente hermosa y una gran actriz», sostiene Jacobs, que la define como la «perfecta elección» para capturar «el espíritu de enigmático encanto y glamour intemporal» que desea Vuitton.
Despreciada por la industria cinematográfica al rebasar los cuarenta, a Sharon Stone, a punto de cumplir los 48 años, parecen perseguirle todo tipo de focos. Aclamada por su último papel en ‘Flores rotas’ y en vísperas del estreno de la segunda parte de ‘Instinto básico’, la protagonista del cruce de piernas más espectacular de la historia del cine se ha subido también al carro de la publicidad. Es la imagen de la nueva línea de maquillajes de la casa Dior, que ve en Stone un valor «seductor, delicado e irresistible». Igual que en los años sesenta y setenta, cuando el perfume más famoso de todos los tiempos -Chanel nº 5- se asoció a la imagen de actrices como Catherine Deneuve, Candice Bergen o Ali Mc Graw.

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